jueves, 4 de abril de 2013

Adicción ©

Tras varios días ausente por estar trabajando en un relato para el "VII Premio Luís Adaro de relato corto" vuelvo para publicar y recordar mi microrrelato "Adicción" con el que quedé ganador del Certamen "La voz y la palabra" en la categoría de Microrrelato. Disfruten.

Aquí pueden ver la lista de ganadores del certamen. http://www.universolamaga.com/ganadores-lavozylapalabra


“Adicción”
La adicción que me crea es tal, que ya no puedo dejarla. Nunca jamás pensé en llegar a este punto.
Cuando veía a otras personas que estaban en mi misma situación, nunca se me ocurrió acabar igual.
La atracción que me mueve es tan desmesurada, que durante todo el día ocupa íntegramente mis pensamientos.
Me hubiera gustado encerrarme en una habitación, y no parar de deleitarme de su atrayente olor, su extraordinario sabor, y su tranquilizador efecto sobre mí; me quitaba todos los problemas.
Aunque a veces no es tanta la felicidad, prefiero seguir así. La calma que consigo con su sola presencia es incomparable a cualquier otra situación que haya vivido antes.
Mucha gente me indicó que no siguiera por ese camino, que no era mi mejor opción, pero no me importó, no les escuché…estaba comenzando a atraerme con su sutil canto de sirena.
Aún hoy recuerdo con nostalgia el primer día que supe de ella y probé su agradable y subyugante sabor. Me gustó tanto que al día siguiente fui a buscar más de lo mismo, y tras unos indelebles fines de semana, me convertí en su más leal esbirro; sería capaz de lo que fuera con tal de no separarme de ella.
Mi vida se ha convertido en una desdichada pendiente cuando no la tengo, y en una satisfacción inconcebible para cualquier ser humano al sentirla por todo mi cuerpo.
Son muchos años ya los que llevo a su lado, y sí, también he pasado por malos momentos en las frías noches que no la tenía, tantas malas sensaciones que recorrían mi ser con el único pensamiento de su inconfundible aroma y su inolvidable imagen grabada a fuego en mi desquiciada cabeza, pero la satisfacción personal que he acumulado a lo largo de mi extensa vida, con su ayuda para superar cualquier problema, no la cambiaría por nada conocido.
Muchos en mi situación dirían todo lo contrarío, querrían volver atrás y cambiar sus actos pasados para modificar su presente…sus vidas no fueron tan fructíferas como la mía, y no en lo material, sino en lo esencial, en felicidad.
Tumbado en la cama del hospital esperando el final de mis días, sigo teniéndola a mi lado…y no hay nada que me importe más en este momento. Por todo esto estoy orgulloso de decir, que cincuenta y tres años después de probar sus dulces labios, el amor que profeso a mi mujer es más adictivo que cualquier droga.
R.R.Almeida.